Julio García Ramírez

Estas en:Inicio>Julio García Ramírez
  • Formato: Libro | Autor: Julio García Ramírez  | Descripción: Acceso Online A Contenido Complementarios El dominio de la oratoria, para aquellos que trabajan con la palabra, no sólo es conveniente, sino en ocasiones fundamental. De esto, el autor de esta obra sabe, y mucho. En concreto, Julio García Ramírez ha sido, y es, profesor en diversos estudios de postgrado y de formación universitaria y cursos de especialización. Por sus enseñanzas han pasado altos ejecutivos de empresas multinacionales, políticos, abogados e incluso funcionarios del Estado que tienen encomendadas tareas relacionadas con el Derecho, y últimamente, licenciados en Derecho que en sus estudios de práctica jurídica acceden a este tipo de estudios de oratoria. No se trata de un manual de oratoria donde se busquen las raíces históricas de la misma. Se trata de un libro donde el autor va explicando cómo debe ser utilizada la oratoria por parte del jurista, desde su experiencia profesional y docente.
  • Formato: Libro | Autor: Julio García Ramírez  | Descripción: Hoy en día, ante la ausencia de formación de habilidades en el ejercicio de la abogacía, la cual hemos padecido la mayoría de los que nos dedicamos a esta profesión, se tiene el falso convencimiento de que exclusivamente la práctica diaria nos hará mejores abogados. Aunque la práctica sin duda ayuda, lo realmente importante es la buena práctica. La buena práctica implica conocer y utilizar gran parte de las mejores herramientas de estudio, gestión de asuntos y personas que el mundo jurídico y empresarial pone actualmente a nuestra disposición.  Transmitir las principales habilidades que todo abogado debe conocer, con especial atención a la oratoria y a la negociación, para que su trabajo día a día vaya siendo de más calidad, es el objetivo del presente libro. Pero ¿por qué motivo se ha escrito tan poco sobre cómo potenciar nuestras habilidades como abogados Porque, en muchos casos, todavía se tiene la falsa creencia de que el abogado, por el mero hecho de colegiarse, tiene un don especial para realizar su trabajo: esto es, tiene un don para hablar en público, para negociar, para comunicar con sus clientes, etc. Y nada más lejos de la realidad: ni al entorno de compañeros de carrera ni a los muchos compañeros con los que diariamente me voy encontrándose nos enseñó a comunicar con eficacia nuestros argumentos en sala.